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LA
CAMPANA DE VELILLA |
| El
29 de febrero de 1652, Baltasar Gracián
escribía a su amigo y mecenas, el
oscenso don Vicencio de Lastanosa, dándole
cuenta de una inquietud colectivamente compartida.
Su carta, fechada en Zaragoza, decía
así: "Esta campana de Velilla ha
ocho días que tañe poco o
mucho cada día: nos tiene espantados.
Van muchos a verla".
Efectivamente, la famosa campana de Velilla,
también llamada la campana del milagro,
había comenzado a sonar (después
de algunos años de silencio, exactamente
el 29 de abril de 1646) unos días
antes de aquella carta: el 20 de febrero. |
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Toque
que prosiguió el sábado siguiente,
haciéndolo hasta dieciséis
veces. El espanto al que hacía referencia
Gracián extrañará al
que no vea en el toque de una campana sino
una forma de aviso eclesialmente convencional,
pero no al que esté al tanto de la
peculiaridad de aquélla: y es que
la campana de Velilla tocaba sola, y lo
hacía generalmente para presagiar
dramáticos acontecimientos. La campana
de Velilla, amén de milagrera, era
agorera.
Curiosamente, esos repiqueteos de aquel
febrero de 1652 no constan en la más
precisa de las relaciones que sobre la famosa
campana tenemos: la que la señora
condesa de Atarés envío al
ilustre benedictino Jerónimo Feijóo,
sacada de un libro que compuso el marqués
de Osera, don Juan de Funes y Villalpando,
señor que fue de la baronía
de Quinto y de Velilla, y que el erudito
padre publicaría en su Teatro Crítico
Universal, en el suplemento del tomo IX,
donde se da cuenta detallada de la historia
de aquellos hechos. Feijóo, además
de dar luz pública al manuscrito
de la señora condesa, añade
unas reflexiones críticas sobre lo
que allí se contiene, y el avispado
padre, martillo de tantas y tantas supersticiones
, y de no menos número de "milagros
supuestos", no tiene más remedio,
ante el caudal de datos que se le ofrecen,
que otorgar su crédito a la milagrosa
campana: " Así, no puede negarse
que, sin obstar los reparos hechos, el cúmulo
de informaciones que se alegan a favor de
las espontáneas pulsaciones de la
campana de Velilla da una gran probabilidad
a la existencia del prodigio. A que añado
que especialmente las del año 1601
y 1625, por la puntual y exacta enumeración
de las muchas circunstancias individuales
que en ella se enuncian, tienen un carácter
de verdad sumamente persuasivo". El analítico
padre tuvo que darse por vencido. |
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Y
es que la campana de Velilla era,
en verdad, prodigiosa, ya desde sus
propios orígenes. Porque de
ella se cuenta que allá por
el tiempo de los godos apareció
sobre las aguas de la costa de Levante
y al llegar a la desembocadura del
Ebro remontó la corriente del
río. Llevaba -para mayor prodigio-
dos velas encendidas, y tantas veces
como intentaron cogerla se hundió
en las aguas. Así, avanzando
a contracorriente, llegó frente
al lugar de Velilla, donde detuvo
su marcha. Creyeron los pobladores
que aquello era señal de que
la campana estaba a ellos destinada
y trataron de sacarla delo río
con unos garfios. Pero, nuevamente,
se sumergió en las aguas. Sólo
cuando dos doncellas hicieron ademán
de sacarla, la campana mostró
una favorable disposición,
y al simple toque de aquellas vírgenes
manos la campana salió del
río por sí misma. Los
velillenses, tras postrarse de hinojos
ante aquel milagro, la condujeron
a la iglesia de San Nicolás,
en lo alto de un monte inmediato a
la población, donde fue colocada.
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IGLESIA PARROQUIAL
DE NTRA. SRA. DE LA ASUNCIÓN |
Edificio
mudéjar, del siglo XVI,
de una sola nave, cubierto con
bóveda de crucería
estrellada formando un conjunto
orgánico con la cabecera
poligonal. En el siglo XVII
parece que se encontraban en
mal estado y fue reedificada
abriéndose capillas laterales,
dos en cada tramo y lado, excepto
en el inmediato al ábside,
que sólo se hizo una.
Estas capillas se comunican
entre sí y con la nave
principal, por eso tiene la
apariencia de tener triple nave.
La iglesia se ilumina con ventanas
de medio punto abiertas sobre
los contrafuertes exteriores.
Tiene coro elevado en los pies
sobre bóveda estrellada
rebajada. |
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La
torre, mudéjar de dos cuerpos,
cuadrado el inferior y octogonal el
superior, fue terminada, como toda
la obra, en 1679. Recientemente se
restauró el exterior y la torre.
En el municipio se conservan, junto
al río, los restos de una Noria
Medieval, posiblemente de origen árabe.
En este entorno se localiza también
una mejana (isla en el río),
formaciones típicas de esta
zona del Ebro, formadas por suelos
de aluvión de extraordinaria
fertilidad. |
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El
Mirador y la Ermita de San Nicolás
se ubican sobre una elevación
que domina todo el municipio y una
amplia panorámica de la vega
del río Ebro. Se accede a ellos
por una escalinata de piedra que enlaza
con la iglesia parroquial consagrada
a Nuestra Señora de la Asunción.
Esta escalera conserva restos de un
antiguo vía crucis de alabastro.
Los orígenes de la ermita son
remotos aunque se supone levantada
sobre los restos de un antiguo templo
romano. |
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El
Edificio Actual, de finales del siglo XVII,
se realizó en aparejo de ladrillo
y tapial y surge sobre los restos de una
antigua construcción románica
de la que aprovecha el ábside, de
sillarejo en la parte inferior y sillar
en la superior; se abren en él dos
ventanas, la inferior, que corresponde con
la cripta, en aspillera, y la superior,
abocinada, en arco de medio punto y con
motivos decorativos propios del románico
jaques. Al interior la planta es de tres
naves con tres tramos separados por pilares
cruciformes, más elevada la central
que las laterales. Se accede por los pies
tras un espacio porticado a modo de atrio,
tiene coro alto. Bajo el presbiterio se
halla una cripta cubierta con bóveda
de cañón, cuyos fundamentos
pueden datar de época romana. A ambos
lados del ábside está la sacristía
y una capilla barroca. Sobre su fachada
principal se alza una espadaña de
tres vanos en la que se ubicaba la legendaria
"campana del milagro".
Lo más importante del conjunto era
el retablo mayor, obra de Damián
Forment, destruido durante la Guerra Civil
de 1936-1939. |
El
retablo de San Nicolás estuvo
ubicado delante del ábside,
permitiendo el acceso al mismo a través
de dos puertas laterales. De esta
magnífica obra sólo
ha quedado constancia gráfica
a través del Archivo Mora.
El retablo estaba realizado en finísimo
alabastro policromado, procedente
de las canteras de la localidad. Desde
el punto de vista estilístico
era plenamente renacentista y supone
una novedad ya que no conserva ninguna
reminiscencia gótica. De este
retablo se conservan algunos fragmentos
dispersos.
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MUSEO
MONOGRÁFICO |
El Museo Monográfico
de la Colonia Celsa, instalado en
un edificio de nueva construcción,
está dotado de los más
modernos sistemas expositivos, acordes
con los criterios de la moderna
museografía. El objeto del
mismo es el de facilitar al visitante
la comprensión de los restos
arqueológicos del yacimiento
de la "Colonia Vitrix lulia Celsa".
Por ello la exposición se
estructura en nueve áreas
temáticas:
Introducción
El yacimiento arqueológico
Estratigrafía
de "Celsa"
Fases de la excavación
La colonia romana
Prosopografía
de Celsa
Arqueología
Historia de la Colonia
La vida cotidiana
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Horario:
Martes a domingo:
de 9 a 13 horas
Miércoles: de
16 a 18 horas
Lunes y festivos no dominicales,
cerrado
Entrada:
Gratuita miembros
CE. |
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YACIMIENTO
ARQUEOLÓGICO Y MUSEO DE LA COLONIA
ROMANA DE "CELSA" |
La
colonia de "Celsa" fue fundada
en el año 44 a.C., por
el triunviro Lépido,
perteneciente a una familia
romana de origen patricio. En
los primeros años de
su existencia, del 44 al 36
a.C., la colonia recibió
el nombre de Colonia Victrix
Lulia Lépida en honor
a su fundador. Esta colonia
representa la primera fase del
proceso de romanización
del Valle del Ebro, configurándose
como un centro dominador de
un amplio territorio natural.
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Con la caída
en desgracia de Lépido,
desterrado a Circei por Augusto,
la colonia pasó a denominarse
Colonia Victrix lulia Celsa. La
colonia "Celsa" emitirá
moneda durante los reinados de
Augusto (27 a.C.-14 d.C) y Tiberio
(41 a.C.-37 d.C.). Son particularmente
abundantes las emisiones de la
época de Augusto. |
Bajo
la denominación de "Celsa"
la colonia vivió su etapa
de mayor desarrollo, conservándose
abundantes restos de viviendas
privadas y red viaria, aunque
se conoce mal todo lo relativo
a las arquitecturas públicas
(termas, teatro, foro). La colonia
no tuvo muralla y se desconoce
el perímetro exacto de
la misma, tampoco se tiene excesiva
información de las áreas
funerarias.
La vida total de la ciudad fue
muy breve si se compara, por
ejemplo, con Caesaraugusta (Zaragoza),
no rebasando de ninguna manera
la época de la dinastía
julio-claudia, es decir, la
época de Nerón
(37 d.C.-68 d.C.).
El abandono de la ciudad debió
de estar estrechamente relacionado
con las guerras civiles del
año 68 d.C. |
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